CABALLEROS, SE PERMITE FUMAR

Los habanos son, por excelencia, el más fino complemento del hombre con clase y el más fiel acompañante en los mejores momentos.

La cultura de los fumadores de puro se remonta al descubrimiento de América, allá por Octubre de 1492, cuando Cristóbal Colón llegó a “nuevas” y paradisiacas tierras. Se cuenta por ahí que cuando Colón y sus navíos anclaron en tierras cubanas, lo primero que llamó su atención fueron estos “cartuchos” de hojas, que guardaban en su interior tabaco y las encendían para ser fumados. Para los indios Taínos cubanos, era una especie de medicina y era imprescindible para acompañar ceremonias sociales, políticas y religiosas, por formar parte de sus principales cultivos, cuestión que sorprendió en demasía a los españoles. Tal fue su sorpresa y agrado que a su vuelta exportaron dicha planta de tabaco por el mundo, lo que desencadenó instantáneamente una fuerte pasión por él.

De reyes a plebeyos, poco a poco la moda por el tabaco y el puro se fue expandiendo por todo el mundo con mucho éxito, aunque se definía como una práctica prohibida en muchas partes del globo, pero es bien sabido que mientras más prohibido es algo, más nos llama la atención. En la actualidad, se utiliza culturalmente, para la celebración de acontecimientos importantes y hasta en la guerra.

El ritual del puro va más allá del vicio o del ocio, va más acorde con el tiempo y el momento, ya que un puro no es una casualidad, es el resultado de la recolección de materiales naturales que por medio de procesos artesanales resulta en un único e irrepetible producto, para la celebración o el disfrute en un momento meritorio. 

Debe disfrutarse sin prisa, en el lugar y espacio que parezca el más indicado, regularmente acompañado de una copa de cognac o un buen brandy y de ser posible de otras personas que disfruten del mismo placer por fumarlo.

A muchos el olor del puro encendido puede parecerles incómodo, invasivo y hasta un tanto irrespetuoso, pero más allá de esto, dichos distinguidos acompañantes tienen una importante y trascendente historia cultural, además de brindar clase, status y buen gusto para los que los consumen.

Sea cual sea la percepción hacia el puro, siempre destacará por hacer notar a la persona que lo está fumando. Los fumadores de puros se consideran a sí mismos como una clase social distinta, como un grupo selecto de personas que disfrutan de este deleite; se destacan como personas de éxito y libertad, además piensan que hacerver al hombre como un verdadero hombre.

Existe un mercado infinito de artículos para puro: ceniceros especiales, encendedores, cortadores de puro, etc. 

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David
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