CROMOTERAPIA: COLORES QUE CURAN

LOS COLORES NO SOLO SON ALEGRÍA ANTE NUESTROS OJOS, SINO TAMBIÉN SON APTOS PARA CURAR ALGUNOS PADECIMIENTOS.

E n definitiva, nuestro entorno tiene un gran efecto sobre nosotros; lo que sentimos, respiramos, comemos y hasta los colores que vemos pueden mejorar o perturbar nuestra salud.

Esto ha dado como resultado una terapia alternativa para el bienestar después de que se encontrara su origen en la antigua Grecia, donde por primera vez se documentó el uso del color con fines curativos. La aplicación del espectro cromático es una terapia la cual consiste en el efecto de la luz y sus campos electromagnéticos sobre el cuerpo humano.

Gracias a las diferentes frecuencias que producen los colores, pueden influir sobre las moléculas de nuestro organismo.

¿Cómo funciona la cromoterapia?

Se pueden encontrar diferentes métodos, comúnmente se utiliza la proyección de luz de color sobre el cuerpo con una lámpara o en su defecto, una luz blanca a la cual se le aplican filtros de color.

Otro procedimiento es a través del agua, la cual estando dentro de un recipiente se expone a la luz del color que se determine derivado de un diagnostico. Aunque sea difícil de creer, visualizar un color también puede tener el mismo efecto que las proyecciones. Posiblemente este sea una técnica un poco más difícil porque requiere de mucha concentración por parte del paciente.

Los colores

Cálidos

• Rojo: aumenta la energía para facilitar la circulación sanguínea. No se recomienda en casos de ansiedad o problemas emocionales • Naranja: estimula el aparato respiratorio, la glándula tiroides, así como las glándulas mamarias para la producción de leche. Construye el tejido óseo y sales orgánicas. Calma los calambres y espasmos musculares. Recomendable también, en casos de estreñimiento. • Amarillo: considerado un color purificante y desintoxicante; también actúa como antiséptico.

Fríos:

• Índigo: disminuye la secreción de heridas y de la mucosa intestinal. Baja la fiebre y estimula el sistema inmunológico. Es un poderoso sedante, que permite funcionar como anestesia. • Azul: es calmante, por lo que reduce el dolor. También puede equilibrar los patrones del sueño. Ejerce una fuerte acción bactericida. • Violeta: favorece la relajación y el sueño. Disminuye la presión sanguínea y ayuda a controlar y regular la fiebre.

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adriana
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