EL AUTÉNTICO SECRETO DE LA BELLEZA

¿Alguna vez has conocido a alguien que, aunque no cumple con los parámetros de belleza establecidos, te parece una persona muy atractiva? ¿Tiene un no sé qué? ¡Es autoestima! Si te sientes insatisfecho con tu imagen corporal, recuerda que el cómo te sientes influye en la forma en que te ven los demás. 

Todo probablemente comience en la adolescencia, cuando algunos cambios tanto físicos como emocionales hacen que pararse frente al espejo sea una experiencia difícil. No te gusta cómo te ves o te gustaría ser diferente, tal vez más delgado, o más musculoso, más alto o más bajo, quizá te gustaría cambiar tu nariz, tus dientes, o tener otro estilo. Y así puede seguir la lista y nunca sentirte totalmente contento contigo mismo.

El problema es que cada vez que te criticas, en lugar de cambiar algo en tu cuerpo, le haces daño a tu autoestima y lo único que logras es sentirte cada vez peor. Es hora de considerar cambiar de estrategia, no sólo frente al espejo, sino en tu forma de ser.

No eres el único. Todos tenemos inseguridades y es muy normal sentirse insatisfecho con algunas cosas. Haz la prueba y pregúntale a tus amigos o conocidos qué les gustaría cambiar de su cuerpo, y comprobarás que todos tienen algo (ya sea pequeño o grande) que no les gusta de sí mismos. Incluso, te sorprenderá saber que la persona que todos consideran la  más atractiva de la empresa quisiera ser más alta, o que tu mejor amigo el que va al gimnasio y tiene un cuerpo envidiable, quisiera tener unas orejas más pequeñas.

El primer error es compararse. El cuerpo que tienes te caracteriza y te hace una persona especial. Probablemente tengas la mirada de tu mamá, la sonrisa de tu abuelo y te parezcas mucho en la forma de ser a tu tía preferida. Algo que nadie más podrá ser jamás y que te hace único.

Ponte metas reales. Si definitivamente hay algo que no te gusta de ti mismo, antes de seguir acomplejándote, piensa si realmente es algo que puedes cambiar o no. Por ejemplo, hay cosas que van a seguir iguales hagas lo que  hagas, como tu color de piel, tu estatura, o un lunar que te avergüenza. Y esas cosas es mejor aceptarlas. En cambio, sí puedes hacer algo por adelgazar, por cambiar tu cabello, o por definir mejor tus músculos, si es lo que deseas y lo que crees que te hará más feliz.

El secreto es sentirse bien. Ese “no sé qué” que algunos tienen, que los hace verse felices y hasta atractivos, no es un gran misterio, ni un tratamiento de belleza, ni está relacionado con la apariencia física. Se llama autoestima y cuando tu autoestima está alta, es decir, cuando te sientes bien contigo mismo, se refleja hacia fuera y los demás lo notan. Cuando te quieres como eres, actúas con más confianza y naturalidad; no necesitas cubrirte con mucho maquillaje o encorvar tu espalda para tapar algún defecto. Además, cuando te liberas de complejos, tienes la cabeza más dispuesta a aprender cosas nuevas, a conocer a otras personas e incluso a divertirte.

El liberarte de complejos o sentirte bien con tu apariencia no quiere decir que sientas que eres perfecto o que eres mejor que los demás. Se trata de aceptarte tal cual eres, con tus defectos y tus virtudes. Recordar que todos tenemos defectos, te puede ayudar a restarle importancia a tus complejos, y así disfrutar más tus cualidades y sacarles provecho.

La próxima vez que te pares frente al espejo antes de salir de casa, recuerda que la forma en cómo te sientes influye en cómo te ves. Si te sientes bien, te verás bien.  

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David
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