Hotel La Purificadora, hace repicar el diseño y estilo

¿QUIÉN HABRÍA PENSADO QUE LO QUE FUE UNA FÁBRICA DE HIELO DONDE SE EMBOTELLABA Y SE PURIFICABA AGUA, HOY SERÍA EL HOTEL MÁS VANGUARDISTA DE LA CIUDAD DE PUEBLA?

Ubicado en la zona más antigua de Puebla se encuentra este recinto, el cual es mejor el ejemplo que uno puede dar cuando se trata de explicar la esencia de un hotel boutique, porque está lleno de historia, porque el diseño se mezcla con la sofisticación que solo un hotel de esta envergadura puede ofrecer.

Un edificio de 1884 hoy se ha convertido en el paraje perfecto de los que adoran los detalles, las historias y sobre todo un servicio excepcional. Este es el resultado del trabajo comprometido del arquitecto mexicano Ricardo Legorreta, quien decidió seguir su estilo reconocido por usar colores brillantes, luz natural y espacios majestuosos en un ambiente que predomina el blanco y el negro, con unos toques morados que no se pueden pasar por alto.

El resultado de la remodelación es asombro pero el proceso tiene el mismo valor cuando se sabe que, durante el trabajo, el arqueólogo residente rescató diversas piezas de vidrio que datan del periodo en que la fabrica estaba en funcionamiento para incorporarlas como parte del diseño y comunicación visual de La Purificadora.

Muchos de los materiales que se pueden ver en el hotel son de la construcción original como la madera que sirvió para el techo y las mesas compartidas, característica distintiva del restaurante; ónix del pueblo de Tecali y azulejos de talavera fabricados especialmente para el piso del hotel.

DETALLES
Cada espacio de este hotel está pensado para hacer sentir al huésped especial, tal es el caso del restaurante. Este es comandado por Enrique Olvera, reconocido por haber puesto su restaurante de la ciudad de México entre uno de los mejores a nivel mundial; aquí re-interpreta la inigualable gastronomía tradicional poblana.

Posiblemente, el espacio más acogedor del hotel pudiera ser el lobby, el cual transmite una sensación de viaje en el tiempo con las dos chimeneas de la antigua fábrica, así como la vista espectacular del campanario de la iglesia de San Francisco.

Un ecléctico y sofisticado hotel que invita a disfrutar de la ciudad colonial, patrimonio de la humanidad, como una experiencia inolvidable.

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adriana
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