LO QUE NO SABÍAS DEL SOL

EL SOL NO ES EL PROBLEMA, SINO NUESTRA RELACIÓN CON ÉL.

Desde la visión del desarrollo humano, existe una incongruencia al pensar que el sol no es benéfico. En una dosis adecuada, es de total importancia. Tal vez el punto sea conocer sus beneficios sin temor.

EN ARMONÍA CON EL SOL
Los hábitos de exposición al sol han cambiado a través del tiempo; esto ha hecho que actualmente busquemos cómo protegernos de las radiaciones solares. Existen algunos criterios que seguramente nos ayudarán a entender lo que nuestro cuerpo necesita de manera natural.

1. EXPOSICIÓN GRADUAL Y CONTINUA. La manera en la que actualmente nos exponemos al sol es dañina, porque es de vez en cuando, sin embargo si fuera continua, nuestra piel estaría acostumbrada.
2. TOLERANCIA. Cuando la piel empieza a enrojecer es momento de buscar una sombra. Lo primero es evitar las quemaduras. Deberás considerar que algunos protectores solares bloquean los rayos UVB pero no los UVA. Esto evita que la piel se enrojezca, creando una falsa sensación de seguridad, lo que nos hace sentir que podemos continuar bajo el sol.
3. HÁBITAT. Un rubio, de piel blanca y ojos claros viviendo en el Caribe, estaría fuera de su hábitat. La selección natural hizo que la piel de cada población alcanzara un equilibrio perfecto entre la cantidad de radiación que recibía y la que su piel dejaba pasar.

Lejos de las recomendaciones que hemos escuchado hasta ahora, te sorprenderá conocer que hay estudios que afirman que las exposiciones cortas alrededor del mediodía son mejores, y no por la tarde. Esto ofrecería una mayor producción de vitamina D con mínimo riesgo de melanoma, ya que para producir esta vitamina, necesitamos de los rayos UVB, los cuales llegan a la tierra principalmente a mediodía.

Otra conclusión de estos estudios es que el sol de la mañana es ideal para equilibrar el ritmo circadiano y optimizar la producción de melatonina por la noche. La ecuación de poca luz solar por la mañana y mucha luz artificial por la noche explica la aparición de tanto melanoma.

Cumpliendo los criterios anteriores podríamos considerar el uso de bloqueadores solares, de los cuales también se duda que los beneficios sean mayores versus los daños que pueden causar a nuestro cuerpo y al medio ambiente.

Sin duda una afirmación nueva e inesperada con relación al sol: en exceso es malo, pero carecer de él sería peor.

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adriana
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