WINGSUIT FLYING

UN DEPORTE DE ALTO RIESGO QUE CUMPLE LA FANTASÍA DEL SER HUMANO DE VOLAR Y CONQUISTAR LOS CIELOS.

E l deseo del hombre por alcanzar las alturas y semejar el vuelo de las aves ha incursionado desde las invenciones de Da Vinci hasta la actualidad con el wingsuit flying, lo que más se asemeja a tener alas. La idea es de ensueño pero puede costar la vida misma, ya que se considera un deporte de alto riesgo.

¿EN QUÉ CONSISTE?
La técnica se basa en en planear sobre el perfil de una montaña a gran velocidad, con un traje que despliega membranas entre las piernas y en las axilas a modo de alas. Se debe saltar con paracaídas y abrirlo casi al final del vuelo, aunque la falla en el cálculo del viaje ha ocasionado numerosos accidentes mortales. Los saltos pueden durar de uno a tres minutos y alcanzar una velocidad de hasta 200 kilómetros por hora.

La caída se puede realizar desde un avión o hacer salto base desde un punto fijo, por ejemplo, un acantilado. Por su peligrosidad, esta segunda modalidad es considerada por los expertos como el desafío más extremo. La diferencia radica en que desde el avión la caída es a 3,500 metros, y al alcanzar los 1,000 metros el paracaídas principal se abre. La ventaja es que en caso de falla, hay un segundo paracaídas esperando. En cambio, los saltos base se realizan desde 700 metros, activando la apertura a los 70 metros. En esta variante, si el paracaídas falla no hay remedio, ya que no da tiempo para intentar un procedimiento de emergencia.

UN INVENTO QUE HA EVOLUCIONADO
El origen de esta disciplina se remonta a 1930 aunque ha evolucionado en los últimos años. La práctica actual la perfeccionó el francés Patrick de Gayardon en los años noventa. Un aventurero que falleció en Hawai en 1998, probando una nueva versión de su traje.

En todo el mundo existen apasionados a los saltos base y también en diferentes rincones del globo pueden realizarse; Suiza, Italia, Francia y Noruega son los lugares predilectos.

En definitiva, esta experiencia es espectacular para quienes lo practican, sensaciones llenas de adrenalina e imágenes hermosas que captan la vista. Esto ha sido comprobado por quienes han portado una cámara especial adherida al cuerpo, y así graban el salto para compartirlo después en alguna plataforma de Internet. Eso sí, una mala previsión de altura o distancia podría costarle la vida hasta al más experimentado.

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adriana
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